La cocaina es un potente estimulador cerebral y una de las drogas con mayor poder adictivo. El uso prolongado de cocaina, hace que el cerebro se adapte y se habitúe a esta sustancia, dificultando el hecho de dejar la cocaina puesto que cada vez se necesita aumentar el consumo para obtener los mismos efectos que en las primeras dosis. Así, el organismo se acostumbra a la presencia de la cocaina en el cerebro como estímulo para la activación de los circuitos de recompensa y placer, y su desaparición supone la desactivación de estos circuitos, teniendo como resultado el sindrome de abstinencia.
Un malestar que se experimenta como lo más opuesto al placer, por los bajos niveles de dopamina: fatiga, depresión y alteraciones en el carácter. Este proceso representa la principal dificultad para dejar la cocaina.
Estas perturbaciones en la forma de pensar y de sentir son reflejo de desórdenes neuronales, que tras el ingreso hospitalario de Tavad se reestablecen, permitiendo así que el paciente elimine el ansia de consumo de cocaina y recupere el bienestar. Durante estas primeras 48 horas de ingreso, los pacientes experimentan una gran mejoría en síntomas como la depresión, la ansiedad, el sueño o el apetito. El paciente experimenta así una mejora de su estado de ánimo y una importante recuperacion de sus funciones intelectuales.
Andrés, empresario, con 20 años de consumo, señala la dificultad que entraña dejar la cocaina. Ha recaído dos veces, y ésta es su última oportunidad.
TVE1 afirma que nuestro país está a la cabeza tanto en incautaciones de cocaina como en el consumo de esta droga. Alrededor del 3% de la población española toma cocaina, la proporción más alta del mundo.