adiccion a la cocaina en las cocinas

Pesadilla en la cocina, adiccion a la cocaina

 Adicción a la cocaina como pesadilla en la cocina en el gremio de la hostelería. ¿Realidad o ficción entre famosos? 

Adiccion a la cocaina y fama van muchas veces juntas de la mano. Los chefs se han convertido en los últimos años en auténticas estrellas del rock and roll. Programas Reality Show como “Kitchen Nightmare” (Pesadilla en la Cocina), han servido para encumbrar a chefs como el británico y ahora millonario Gordon Ramsay. El exitoso espacio televisivo británico muestra que no es ninguna tarea fácil saber llevar un negocio de restauración. El ritmo frenético al que deben trabajar los cuchillos, el estrés por servir la comida a tiempo y con la mejor calidad en los productos, llevan a los trabajadores a necesitar de un esfuerzo extra para poder cumplir con la dureza de la jornada diaria. El calor de los fogones y las deudas a las que se enfrentan los propietarios hacen mella en su estabilidad física y emocional. Recurrir a drogas como la cocaína, suele ser frecuente dentro del gremio de la hostelería. Numerosos camareros y cocineros llegan a reconocer que necesitan un estímulo externo con el que poder afrontar el desgaste. El Chef Ramsay aparece en restaurantes al borde de la quiebra económica con el objetivo de poner fin a los problemas subyacentes a través de su conocimiento como gran chef. Son repetidas las ocasiones en las que tanto los propietarios como los propios cocineros, admiten ante las cámaras tras la presión del chef, que es la adiccion al alcohol y a la cocaina y  lo que les está haciendo arrastrar a sus empresas hacia la catástrofe segura.

Cocaína entre platos y sartenes

adiccion a la cocaina
Uno de los chefs, Tom, británico de 42 años, se derrrumba ante el equipo de Ramsay y confiesa que “en hostelería tarde o temprano te ofrecen cocaína; empiezas bebiendo alcohol para hacer el trabajo más llevadero y terminas acudiendo al cuarto de baño entre plato y plato”.

Tom, bebía desde que comenzaba su turno a las once de la mañana. Tras dar el almuerzo, el chef volvía a casa extenuado, “para recuperarme esnifaba polvo, si no no podía continuar después con el servicio de cena en el local”. Debido a su dejadez, los alimentos de las depensas se encontraban en condiciones putrefactas. Ramsey más allá de las tareas culinarias y la organización que necesitaba el lugar, aconsejó a Tom que iniciara un tratamiento de rehabilitación. Eso era lo primero. El prestigioso chef terminaba esta edición explicando a la cámara cómo a lo largo de su trayectoria ha visto a numerosos compañeros y profesionales de gran reputación gastronómica, utilizar las bandejas de las copas para ponerse una raya de coca, “nuestro gremio está muy jodido, la cocaína está presente, el alcohol llama al polvo blanco y lo peor es que continúan tras el trabajo, a puerta cerrada y en sus locales no hay quién les pare”.

Cocinando bajo los efectos de la coca

Aunque no es sólo cosa de propietarios. “La explotación en la hostelería tiene mucho que ver con la adicción a la coca”, así lo declara el reputado chef neoyorkino y bloguer de The Daily Beast, Jason Sheenan, “el 95% de los empleados de cocina se drogan”. Sheenan va más allá justificando y jactándose de su consumo. Según él “es algo que tiene que ver con el ambiente, con el placer y los sentidos, los lugares reducidos y las drogas y el sexo”. Afirma que “los cocineros viven para los estímulos”. El chef bloguero dice que “ser cocinero o chef significa estar en el negocio del placer, eres un tipo de persona que está hecho para experimentar y para los excesos”. Hasta tal punto está convencido de ello que Sheenan asegura que “si quieres servir algo bueno tienes que saber qué es lo bueno”.

El neoyorkino, tras diez años trabajando en la alta cocina de los locales más glamourosos de Manhattan no tiene pelos en la lengua al señalar que “cuanto más exquisito sea el plato que estás probando más hasta arriba de coca están los cocineros”. Además añade, “no hay tanta diferencia en la primera vez que recibes un puñetazo en el instituto, la primera vez que pruebas el caviar y la primera vez que te metes una raya, nosotros vivimos de los estímulos”. Y sentencia, “he visto cómo cuánto más caro es un plato, más polvo mágico hay de por medio”.

Es la cara b de un lifestyle marcado por la adrenalina y que se mueve a golpe de sartenes y platos, competitividad y el sudor por llegar a tiempo a la mesa. Un secreto a voces consabido entre los hosteleros y que ahora está viendo la luz a través de sus protagonistas. Aunque hay algo que no falla y tal como diría el chef Ramsey, “esto siempre llega a convertirse en una pesadilla en tu cocina”.

1 comentario
  1. juan
    juan Dice:

    Muy buen artículo, hago mis prácticas de cocina el año que viene y esto no me deja nada indiferente.

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