Entrenamiento Cognitivo

Los trastornos por consumo de alcohol, cocaína, heroína, tranquilizantes y otras drogas están asociados a déficits de las funciones ejecutivas lo cual contribuye a que se tomen decisiones menos adecuadas y que empeore la enfermedad. Además, si estas funciones no se tratan y no se recuperan, el resultado de un tratamiento puede verse seriamente comprometido.

Las funciones ejecutivas son procesos cognitivos que permiten a las personas regular su comportamiento y seleccionar acciones apropiadas para conseguir sus objetivos a corto, medio y largo plazo.

Así, por ejemplo, la inhibición es una función ejecutiva que permite al individuo interrumpir un impulso o una respuesta automática para seleccionar una más adecuada para conseguir un objetivo a largo plazo. La flexibilidad cognitiva es otra función ejecutiva que permite cambiar de un proceso de atención a otro, pudiendo así pensar en diferentes conceptos simultáneamente. Y el control atencional que permite decidir a que se presta atención y qué se deja de lado.

Pero quizás la función ejecutiva más estudiada en el tratamiento de las adicciones es la memoria de trabajo que consiste en la habilidad de mantener y manejar información para poder utilizarla, permitiendo dar prioridad y añadir o eliminar información. Es una función ejecutiva esencial para autorregularse y tomar decisiones.

El entrenamiento de la memoria de trabajo actúa sobre sistemas neuronales cortico-límbicos asociados con el control cognitivo y mejora las funciones ejecutivas y por tanto mantiene y puede mejorar el resultado de nuestro tratamiento hospitalario.

El entrenamiento de la memoria de trabajo potencia la capacidad de autorregularse para alcanzar objetivos a largo plazo, el control de la propia atención, y la protección de metas futuras de interferencias producidas por el ansia y el deseo.

Desde hace ya más de una década se ha comenzado a estudiar el rol de estas funciones en el trastorno de las adicciones y el tratamiento de las mismas destacándose su gran relevancia.

En Tavad lo tenemos en cuenta y por eso antes de comenzar nuestro tratamiento hospitalario, realizamos una valoración cognitiva general sobre diferentes tipos de memoria, atención, percepción y razonamiento, lo que nos permite determinar si existen alteraciones significativas sobre las que haya que influir más específicamente durante el tratamiento. Volvemos a repetir estas valoraciones al alta hospitalaria y a los dos meses de haber comenzado el entrenamiento cognitivo.

El programa de entrenamiento cognitivo tiene una duración de dos meses y se realiza en plataformas online cinco o más días en semana. Se caracteriza por una gran flexibilidad y cuenta con muy buenos resultados.