drogas de los estudiantes

Drogas y estudiantes ¿qué esconden?

Anfetaminas, éxtasis y otras drogas para mejorar el rendimiento académico. ¿Te suena?

Junio es sinónimo de final de curso. El verano se acerca y los nervios por los exámenes se respiran en las universidades y en los institutos. La presión social y familiar por aprobar y sacar las mejores notas en un futuro cada vez más competitivo obliga a estudiar sin descanso. El agotamiento hace mella en los estudiantes a las puertas del verano. Los niños, en los colegios, se ven envueltos en un carrera hacia el triunfo cuando sean mayores. No cabe tiempo para el suspenso. Cuando el rendimiento no es el esperado, se sufre déficit de atención o hay complicaciones en el estudio, las soluciones de moda popularizadas se llaman Adderall y Ritalin.

Adderall y Ritalín ¿Qué son?

El Adderall es un potente estimulante del sistema nervioso. Se utiliza para tratar el déficit de atención, la hiperactividad y la narcolepsia. Se incluye en el grupo de las sustancias anfetamínicas y causa adicción. Además, provoca severos problemas de corazón e insomnio como efectos secundarios. El Ritalín, es el fármaco primo hermano del Adderall, otro estimulante del sistema nervioso que podría causar a largo plazo agresividad, alucinaciones y problemas cardiovasculares. El uso de estos fármacos entre los estudiantes estadounidenses se ha extendido de forma alarmante. El doctor Michael Anderson en su polémico artículo “Attention disorder o not, pills to help in School” publicado en el New York Times decía que “ hemos decidido como sociedad que es demasiado caro modificar el entorno del niño, así que tendremos que modificar al niño”. El médico asegura que “cuando un niño presenta problemas escolares y no hay recursos para tratarlo, todo se resuelve recentándole Adderall”. Las anfetaminas y dextroanfetamina han pasado rápidamente a manos de adolescentes y universitarios como si tal cosa.

En España la venta de Adderall y Ritalin es ilegal. Sin embargo, encontramos psicofármacos que serían sus homólogos. La Dexedrina y el Rubifen, pertenecen al grupo de las anfetaminas y se recetan igualmente a menores con trastornos de atención, hiperactividad y narcolepsia. Son estimulantes nerviosos y los efectos secundarios vienen a ser los mismos.

Adictos a sacar un 10

Según el New York Times, los últimos datos en USA son alarmantes. Este tipo de droga no sólo se está utilizando con pacientes diagnosticados con trastorno de déficit de atención e hiperactividad, TDHA. Los facultativos lo estarían recetando sin ton ni son a aquellos niños que no sacan buenas notas en el colegio, olvidando si se sufre TDHA, la razón habitual de prescribir estos psicoestimulantes. El Adderall y el Ritalín, están siendo cada vez más demandados por las familias y estudiantes. Todo sea por sacar un diez en las evaluaciones finales, ése es el objetivo. No sólo se estaría administrando en el 9.5% de los adolescentes de USA, sino al resto de los jóvenes que tienen un perfil académico bajo. El fármaco aunque legal, no puede adquirirse sin receta y en los Campus, los universitarios se las han ingeniado para construir auténticas “redes de tráfico de anfetaminas” que funcionan como distribuidoras top secret en las aulas. La élite universitaria, también, es susceptible de rendirse ante las promesas del tentador y mágico Ritalín.

“Tenía sueño, se tomó dos Adderall como siempre y al día siguiente le dio un infarto”

Es uno de los casos que revela el estudio realizado en el diario de Medicina Familiar de Estados Unidos. Los investigadores demostraron que los efectos secundarios pueden ser muy graves en pacientes que toman habitualmente Adderall o Ritalín. En Canadá se ordenó la retirada de estos fármacos tras conocerse 20 casos de muerte súbita en jóvenes debido al consumo diario de estos psicoestimulantes. Finalmente el gobierno dio marcha atrás y su venta legal continúa. En Agosto de 2006, la FDA (Federación del control de Drogas y Alimentos de Estados Unidos) ordenó que se incluyera en el medicamento un recuadro negro que advirtiese de efectos secundarios cardiovasculares graves. El Ritalín y el Adderall están clasificados por la Agencia Antidrogas de Estados Unidos como un narcótico de clase 2, la misma clasificación que tiene la cocaína, la morfina y las anfetaminas.

La polémica está servida

Muchos médicos estadounidenses creen que su uso está justificado ya que “controla y regula los comportamientos del niño o adolescente y les ayuda a aprobar sus estudios”. Otros especialistas, en cambio, piensan que se está exponiendo a los niños y adolescentes a riesgos físicos y psicológicos sin motivo. La polémica ha traspasado fronteras. Un video en Youtube lanzado por la organización “Vida sin drogas”, ponía de manifiesto la adicción que puede causar inculcar en los más jóvenes “ la cultura de los mejores”. En el video de la campaña de concienciación, aparece un niño en el que responde a los que le dijeron que el Ritalín le ayudaría a concentrarse que es “una absoluta mentira”.

El pediatra Lawrence Diller ha declarado que “estas drogas afectan a todos por igual”. “Al principio se está más calmado pero en cuanto se aumenta la dosis, la hiperactividad vuelve a aparecer, los jóvenes se distraen y acaban como cualquier otro adicto a las metanfetaminas”.

¿Conocías los peligros de las drogas de los estudiantes? ¿Has tomado alguna vez alguna sustancia para estudiar? ¿Crees que está justificado el uso de medicamentos para aumentar la concentración?

2 comentarios
  1. anonimo
    anonimo Dice:

    En España ni en Europa se vende Dexedrina desde hace muchos años. Sólo Rubifen. Por lo demás muy buen artículo

  2. Ivonne Espinoza
    Ivonne Espinoza Dice:

    Pues principalmente, los estudiantes van a tomar drogas para mejorar su rendimiento académico ya que ellos creen que pueden mejorar mucho al tiempo de realizar pruebas o algún examen, pero el problema es que: esto se vuelve una constante rutina viendo los resultados se transforma en una adicción severa de la cual no se puede salir .. hasta el momento de necesitar ayuda para controlar este problema en el cual ya estamos involucrados.

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