Entrenamiento Personal

Hoy en día ya se sabe que el ejercicio produce efectos beneficiosos en la función cerebral tanto en aspectos relacionados con las funciones cognitivas como en la reducción del impacto negativo de factores de estrés.

Tanto el ejercicio puntual como el continuado son beneficiosos, aunque el efecto del ejercicio puntual se limita a modular transitoriamente la activación fisiológica mientras que el ejercicio continuado produce modificaciones estructurales duraderas en el cerebro tales como la angiogénesis y la neurogénesis.

En esta última década un considerable numero de estudios y revisiones científicas han examinado los efectos del ejercicio continuado en la prevención de la recaída al consumo de drogas, así como en los síntomas depresivos y ansiosos que presentan los consumidores de drogas.

En general, la evidencia indica que el ejercicio, independientemente del tipo e intensidad, es un tratamiento efectivo para controlar y prevenir el consumo de drogas. Durante la abstinencia previene el ansia por consumir cocaína y otras drogas y estudios recientes indican que también previene la recaída. Es más, cuando el ejercicio se inicia en el comienzo de la abstinencia, su efecto en prevenir el ansia y la recaída es mayor que cuando se inicia más tarde.

Durante la abstinencia del consumo de cocaína, heroína y otras drogas, se producen múltiples regulaciones neuronales, es por eso que los cambios que el ejercicio produce en la primera fase de la abstinencia, en el área dorso medial de la corteza prefrontal previene otros cambios que se pueden producir con posterioridad facilitando una recaída.

Esta región del cerebro, la corteza prefrontal, también esta implicada en diversos procesos cognitivos entre los que se encuentra el control inhibitorio que es un componente central de las funciones ejecutivas y se refiere a la habilidad para controlar la atención, pensamiento y comportamientos, ignorando estímulos externos o un impulso interno y facilitando así el control en situación de riesgo.

Es por eso que en TAVAD, una vez que la evidencia científica comenzó a ser suficientemente sólida, incorporamos esta modalidad no farmacológica de tratamiento, el ejercicio, que actúa conjuntamente con el resto de intervenciones, potenciando cambios neuronales que facilitan mejores pensamientos, emociones y comportamientos y evita una posible ansia y recaída.

Durante siete meses aproximadamente ayudamos a nuestros pacientes a realizar ejercicio con la ayuda de especialistas en deporte que indican pautas y ejercicios específicos adaptados a las características de cada paciente y motivándoles para que lo lleven a cabo y se beneficien de sus efectos. Además, utilizamos un programa online de seguimiento que facilita y potencia el éxito de esta intervención no farmacológica, pero con efectos en la expresión de genes en diversas áreas del cerebro.