Barbitúricos

Amas de casa adictas ¿una realidad oculta? Los barbitúricos en la vida cotidiana

En bata, de la cocina al supermercado, cargadas con bolsas, un presupuesto ajustado, y varios hijos en casa. Se calcula que en torno a diez millones de mujeres en España se dedican única y exclusivamente a las labores del hogar. Las amas de casa suelen establecerse como el pilar fundamental sobre el que se sostiene la familia. Cocinan, compran, limpian, hacen de enfermeras, psicólogas y economistas. Conforma un pseudo-matriarcado encubierto y a veces, esto, pasa factura teniendo que acudir a una clínica de desintoxicación.

Encerradas en casa

Es parte del retrato cotidiano en el que se ven envueltas muchas amas de casa españolas de clase media con una edad comprendida entre los 50 y 70 años. Un perfil extrapolable a cualquier parte del mundo. Siguen dependiendo económica y afectivamente del marido, y los valores sociales imperantes cuando eran jóvenes las relegaron a las labores domésticas, quebrando los sueños profesionales de muchas. Si mezclamos todos estos condicionantes en una batidora, el cóctel parece estar preparado para hacerlas susceptibles de ser grandes consumidoras de drogas. Sustancias legales, sí, pero al final al cabo, drogas. Los síntomas no se hacen esperar, ansiedad, angustia, preocupación, miedo, dolores físicos y depresión es lo más común entre estas heroínas invisibles que acaban realizando un tratamiento de desintoxicación de benzodiacepinas. Acuden al médico, y las pastillas para dormir suelen ser la vía más rápida para solucionar sus vidas.

Las píldoras más recetadas en estos casos, son el Alprazolam, (Tranquimazin), Lorazepam,(Orfidal), Clorazepato Dipotásico (Tranxilium), Diazepam, (Valium), y Bromazepan (Lexatin).

Pastillas tranquilizantes que combaten la ansiedad con las que calman sus mentes. A esto, debemos sumarle los medicamentos antidepresivos que también suelen acompañar estos tratamientos. Buscan el alivio, incrementan la dosis y como resultado, una nueva generación de adictas a las benzodiacepinas se abre paso entre el vecindario. Cruzando el charco, la Subsecretaría de Prevención de Drogas en Argentina, confirmaba que en su país, el 49% de personas adictas a estas sustancias, eran amas de casa de 40 a 70 años de edad, casadas, divorciadas y viudas. Pero esto no es de ahora, viene de más atrás.

Ahogar las penas en el hogar

Aliviar las penas a base de drogas es algo antiguo. En los años 40 y 50, los barbitúricos eran fármacos de venta libre. El escritor Juan Carlos Usó, describe en su web que en España, fue su consumo tan masivo durante la posguerra que se le llegó a llamar “la despensa de Europa”. En los años 50, según el historiador, las mujeres españolas, aburridas y hastiadas por un futuro para ellas desolador, comenzaron a consumir barbitúricos con total normalidad. Tanto es así, que el foro internacional de las drogas de aquellos años llegó a llamar a las pastillas para dormir, “la droga española”. El sociólogo y autor de “Historia de las Drogas”, Antonio Escohotado, relata en su libro cómo “las drogas dejaron en estos años de relacionarse con un estrato social determinado”. Lo que viene a ser lo mismo que decir que adictos había en todos los sitios, y por supuesto, podría estar sentado a tu lado en tu sofá y ser tu madre o tu abuela.

Los barbitúricos se hicieron famosos en Estados Unidos a principios del siglo XX. El alcohol era ilegal y “las píldoras tranquilizantes eran la mejor forma de aturdirse y buscar la embriaguez al que le acosa la conciencia”, afirma Escohotado. La exitosa serie “Amar en Tiempos Revueltos”, recoge este hecho, en la España de los años 50, dos de las protagonistas, amas de casa, se hacen amigas y adictas a los tranquilizantes. Un reflejo más que pone de relieve el drama de fondo, y recuerda que este tipo de dependencia es de las más destructivas para el cuerpo, siendo el síndrome de abstinencia de mayor duración que el de la propia heroína.

En nuestro centro de desintoxicación, tratamos esta dependencia. Si quisieras recibir información de manera personalizada no dudes en contactarnos: +34 911 98 30 70

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