cigarrillo electronico

Cigarrillo electrónico

Cigarrillo electrónico ¿el futuro de los fumadores?

Apenas si ha hecho falta llevar a cabo una gran estrategia de marketing, el boca a boca se ha encargado de difundir el éxito que está causando el cigarrillo electrónico entre fumadores deseosos de apaciguar su ansia de nicotina. Dejar de fumar parece, según sus consumidores, más fácil a través de este instrumento que ha conseguido penetrar en el mercado sin mucho esfuerzo. Pero, el método de usar cigarrillos para dejar los cigarrillos parece, ahora, que se encuentra con ciertas trabas para seguir comercializándose. Los pitillos electrónicos serían malos para la salud. La propia Organización Mundial de la Salud (OMS), desaconseja su utilización ya que aún no se ha probado su eficacia científicamente. Dejar de fumar con esta prometedora fórmula, podría suponer, paradójicamente, un riesgo para la salud.

El problema radicaría en el sistema electrónico a través del que se administra la nicotina en el cigarro. En las pruebas científicas que se han llevado a cabo hasta ahora, se indica cómo las cantidades de nicotina varían enormemente entre los productos. El consumidor ignoraría cuánta sustancia tóxica está inhalando. Los fabricantes se han defendido asegurando que las dosis sólo contienen entre 6 y 24 miligramos, pero lo cierto es que, en algunos casos, se han encontrado hasta más de 100 miligramos. A la nicotina hay que añadirle las grandes concentraciones descubiertas de glicol de propileno, además de los etilenglicoles que se utilizan como anticongelantes en los coches, su inhalación estaría prohibida ya que irrita e inflama las vías respiratorias.

‘Vapear’ versus fumar

Pero estos detalles parecen no importar demasiado a empresas como Citibank. La entidad coloca al cigarrillo electrónico como una de las 10 tecnologías que cambiarán el mundo en nuestra era. El banco de inversión Goldman Sachs calcula que en 2013 las ganancias de los pitillos electrónicos rebasarán los 1.000 millones de euros. En Europa, la consultora Euromonitor, estima 500 millones de euros para este mismo año y los 2.000 millones en todo el mundo al finalizar 2013. Esto supone, un cambio de hábito que desafía a los pitillos convencionales.

cigarrillo electrónico

‘Vapear’ (vaping en inglés), es tendencia. La revista The Atlantic lo proclama el futuro del tabaco, algo así como la versión ecológica del fumador. La élite social ya lo encuentra más glamuroso y moderno que fumar los corrientes pitillos. Además, su sabor a fruta o café hace que sea muy apetecible el consumo de esta lucrativa alternativa. Internet es el hábitat natural para encontrarlos. Hasta las compañías aéreas low cost los proporcionan para hacer el vuelo más llevadero a los pasajeros que fuman.

Podrían pasar a ser ilegales

Pero a pesar del boom y su demanda mundial, Estados Unidos se plantea prohibirlos. La FDA comunicaba que el líquido y el vapor podrían tener toxinas cancerígenas como las nitrosaminas y el formaldehído ¿Salir de la sartén para caer en las brasas? La revista científica, Plos One, publicó que el cigarrillo electrónico reducía el tabaquismo a través de un estudio realizado en la Universidad de Catania en Italia. Al parecer, la mitad de los participantes redujeron su consumo y el 13% terminó dejándolo. La clave estaría en pasar del líquido que contiene nicotina al que no lo lleva. El ‘vapeador’ en cuestión parece que, de esta forma, no se entera y deja de fumar casi sin darse cuenta.

En España, existe aún un vacío legal para el cigarro electrónico. Sea como fuere, es el pitillo que más dolor de cabeza ha dado a la inmensa industria tabacalera, los cigarrillos electrónicos mueven millones de dólares y la cuenta suma y sigue. Cuando el dinero está detrás de cualquier operación reguladora, cabe preguntarse, cuántos intereses entran en juego. Y si hablamos del lobby tabacalero, el asunto pasa a mayores. ¿Podrá finalmente constituirse el cigarrillo electrónico como medicamento contra el tabaquismo? y si es así, ¿sustituir un mal hábito por otro menos malo sería lo más adecuado para dejar de fumar?

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