“La sociedad envía mensajes ambiguos a los jóvenes”

Dr. Juan José LegardaPor Daniel Heras (Periodista)

Juan José Legarda es el científico que creó el método UROD (Ultra Rapid Opiates Detoxification) y es el Director de TAVAD.

Pregunta: Hola, Juan José, buenos días.
Respuesta: Hola, buenos días Daniel.

P: ¿Prefieres trabajar en la oficina o en el hospital?
R: La verdad es que en los dos sitios hay trabajos interesantes que hacer. En el hospital es apasionante ver a cada paciente; cómo cambia, cómo se desarrolla, cómo mejora… Creo que no tiene comparación. En las oficinas, proyectos como este blog que estamos haciendo son muy interesantes. Hay un millón de cosas que queremos hacer. Nuestra visión sobre la adicción y su relación con el cerebro es muy novedosa. Darlo a conocer es un desafío.

P: ¿Por qué te dedicas al campo de las adicciones?
R: De pura casualidad. Cuando llegué por primera vez a la Universidad de Londres, el único departamento en el que podía hacer investigación era el de adicciones. Mi caballo de batalla en aquel entonces eran los trastornos obsesivos, así que me apasionó el tema de la adicción. Al cabo de un año, me ofrecieron quedarme investigando un año más. Luego me ofrecieron hacer la tesis doctoral. Cuando terminé el doctorado me ofrecieron quedarme con un contrato. Entonces tuve que salir corriendo porque si no, me quedo a vivir.

P: ¿Es la adicción un trastorno compulsivo?
R: Sin duda. Casi todas las enfermedades comparten una serie de aspectos. En este caso, casi todas las adicciones comparten, por ejemplo, el ansia.

P: ¿Por qué se hace alguien adicto a las drogas?
R: Cada individuo es diferente, pero en general hay un proceso común: cuando alguien consume piensa no es para tanto, he consumido y no me he enganchado. Eso permite un segundo consumo.

“Hay miles de actividades más potentes que la droga… ¡el primer amor, uf!

De hecho, los efectos de la droga son cada vez menores y peores.”
P: Pero, ¿por qué se consume la primera vez?
R: La sociedad envía mensajes cuanto menos ambiguos. Decimos que beber es malo, decimos no fuméis, pero mostramos botellas de alcohol en los anuncios de televisión y hacemos películas en las que todos los protagonistas fuman y beben. Los jóvenes se acercan a la droga porque la información no es fiable, es decir, lo que les dicen los adultos y la sociedad es una contradicción.

P: Desde el punto de vista neurológico, ¿dirías que la sensación que produce la droga en el cerebro es como la felicidad?
R: No, no necesariamente. La cocaína y la heroína sí pueden producir esa sensación de placidez a la que te refieres. Pero, por ejemplo, el tabaco no. El hachís tampoco. El alcohol depende de las circunstancias. Como en el caso de muchas sustancias legales se requiere que exista una química especial, unas condiciones específicas.

P: ¿Qué tienen que ver con otras reacciones químicas como las que se producen, por ejemplo, cuando escuchamos una música agradable, leemos, hacemos el amor…?
R: La química de hacer el amor, saltar en paracaídas, escribir un libro, tener un hijo… es mucho más pura, más humana. Hay miles de actividades que son más potentes que la droga… ¡el primer amor, uf! De hecho, a medida que la persona va aumentando su consumo de drogas, sus efectos son menores y peores. En el caso de la lectura o el amor, los efectos son cada vez mejores, porque tiene que ver con sustancias que produce nuestro cerebro y que favorecen, además, su funcionamiento.

P: Recuerdo una escena de la película Traffic en la que una adolescente consume heroína por primera vez, le toman un primer plano de la cara y se le cae una lágrima.
R: Hay que desmitificar el efecto de la droga. Mira, todas las sustancias se prueban con animales, las legales y las que no lo son, y hay muchos animales que tras la primera dosis no se mueven por buscar una segunda. Lo mismo pasa con las personas: no tiene por qué gustarnos. Es lo que te decía antes, hay otras sensaciones más puras y más potentes.

P: ¿Qué buscas en la cara de un paciente la primera vez que lo ves?
R: Lo primero que trato de descubrir es si sólo padece una adicción o si tiene también otra patología subyacente. Lo segundo es saber si realmente quiere dejar de consumir, porque cada vez que recae está agravando su enfermedad.

P: Es diferente ver a un toxicómano en una consulta que en la calle tirado…
R: Cuando ves a una persona en un parque o en un semáforo piensas: ojalá pudiese acceder a esa gente. Hay mucha gente que podría recuperar su vida, darse cuenta de que no están viviendo. Es terrible.

Juan José en un momento de la entrevistaP: ¿Qué es lo más difícil de este trabajo?
R: Lidiar con los empleados (risas). Ciertamente creo que la gerencia, la gestión, es lo más difícil. El trabajo clínico para mí es apasionante, lo más gratificante sin duda.

P: ¿Alguna vez te ha pasado que una persona cercana a ti padeciese un problema de drogas? ¿Cómo lo has enfocado?
R: Ha habido gente cercana a mí, adicta en algunos casos. Es difícil, lo he pasado igual de mal que cualquiera. La única diferencia es que yo, como profesional, he visto la oportunidad de que esa persona pudiese vivir sin la droga y lo he pasado mal. De todas formas trato de no meterme.

P: ¿Qué se dice a alguien que acaba de recaer?
R: Vamos a salir de ahí.

P: ¿Cuál es la peor droga de todas?
R: Todas son malas: los estragos brutales que produce el alcohol, los efectos del tabaco, los tranquilizantes… La cocaína es terrible, la gente es capaz de hacer locuras.

P: ¿De qué locura te acuerdas? ¿Qué caso te ha sorprendido más?
R: Me acuerdo de dos casos. El primero era una persona epiléptica que tenía crisis convulsivas. Era adicto a la cocaína, se la inyectaba aquí en la arteria carótida (Juan José se señala el lateral del cuello). Se inyectaba siempre cerca de un hospital por si acaso empezaba a convulsionar, que pudiese ser atendido.
El otro caso es el de un camello, traficante de heroína. Después de hacerle la analítica comprobamos que tenía los órganos fracasados, tenía una infección muy extendida. No creo que nadie le hubiese podido tratar porque todos sus órganos estaban muy comprometidos, yo no pude. Cuando se lo comuniqué, cuando le dije que no le podía tratar en nuestra clínica de desintoxicación, le cayó una lágrima… esa lágrima quería decir que se le había ido la vida. Eso fue terrible.

P: ¿Qué opinas de la legislación sobre drogas? La que hay y la que se avecina contra el tabaco, por ejemplo.
R: Creo que se está avanzando, lentamente porque es un tema muy difícil. Todas las drogas dan muchísimo dinero a los traficantes y a los estados también, a través de los impuestos indirectos, por ejemplo. El mayor esfuerzo que debe hacerse es el control social.

P: ¿Ese control social tiene que ver con la prohibición o con la educación?
R: Con la educación. Hay un debate que siempre está ahí: el de la legalización. Creo que no es pertinente en este momento. Vamos a ver primero qué podemos hacer con las drogas que ya están legalizadas, ¿podemos controlarlas? No, de momento son las que están afectando a más gente. Si no logramos controlar el consumo de las sustancias que ya están ahí, olvidémonos de legalizar otras.

P: ¿Qué caso te ha sorprendido más?
R: Conocí a un paciente epiléptico… Se inyectaba cerca de un hospital por si empezaba a convulsionar.

P: ¿En qué consiste “limpiar una ciudad de drogas”?
R: Eso es una idea muy bonita. Cuando empecé en España, el sacerdote de un pueblo nos trajo a un paciente para desintoxicarle. El resultado fue tan bueno que, cuando vieron el resultado, la gente del pueblo nos fue trayendo uno a uno a todos los adictos del pueblo. El último en venir fue el camello porque no tenía a nadie a quien vender (risas).
Esto nos llevó a Belén. El alcalde de Belén se ofreció para hacer esto mismo allí, al igual que Cáritas de Jerusalén.

P: ¿Esto es lo que se quiso hacer en Madrid? Porque tú estuviste reunido con Alberto Ruiz Gallardón, siendo este presidente de la Comunidad de Madrid.
R: Sí, se habló con muchísima gente. La idea era buena, por lo menos podía haber abierto una nueva perspectiva. Nuestro tratamiento dura poco tiempo (tres días) y era posible tratar más rápidamente a un núcleo grande de personas.
Me reuní con políticos como representante del alcalde de Belén, para que hablaran con él. Fui a muchos sitios, pero… Fue una pena.

P: ¿Te quedó algo por decir o hacer en ese momento? ¿Ahora añadirías algo más?
R: Ahora hago las cosas de manera diferente. Ahora recurro directamente a capital americano y hemos montado una empresa en Estados Unidos. Sencillamente, hemos llevado las adicciones a otro nivel.

P: ¿Quiere eso decir aquello de no ser profeta en tu tierra?
R: Hay que hacer las cosas donde corresponde. España es un país estupendo, pero tenemos que reconocer nuestro retraso a nivel tecnológico.

P: ¿En cuántos países se aplica el método UROD?
R: En casi todo el mundo. En Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Israel… El volumen de publicaciones científicas al respecto es impresionante.

P: Todo el mundo debería beneficiarse de los métodos ultrarrápidos, ¿verdad?
R: Sí, claro, y yo creo que así será. La pena es que los españoles tengan que beneficiarse más tarde que otra gente.
Recuerdo a una señora que tenía dos hijos, los dos adictos y los dos traficantes. Vino a la consulta para ingresar uno de ellos. Cuando hubo acabado el tratamiento, su recuperación era espectacular. Entonces la señora me dijo: ¿Cómo es que no sabía que existía este tratamiento hace ocho meses? Hacía ocho meses que había muerto su otro hijo. Las cosas necesitan de tiempo, pero a veces ves cómo el tiempo afecta irremediablemente a algunas personas.

P: ¿Es eso lo que te falta por hacer?
R: Por eso estoy aquí contigo y no estoy en mi casa.

P: Muchas gracias, Juan José.
R: Ha sido un placer.

Más información sobre los tratamientos de la adicción

 

4 comentarios
  1. Administrador
    Administrador Dice:

    Discúlpame Félix, mi encargo es la actualización de los contenidos del blog y la atención a las consultas que se reciben en los formularios (el de ‘Consulta’ y el de ‘Participa’). También leo todos los comentarios y modero su inclusión en el blog, pero me es imposible atender todas las conversaciones y tampoco dispongo de toda la información relativa a la actividad o proyectos futuros de la empresa.

    Repito, discúlpame y, si no has recibido respuesta, en ningún caso ha sido por pereza o menosprecio como dices.

    Te sugiero que nos envíes cualquier pregunta que verse sobre drogas o sus tratamientos al formulario de ‘Consulta a TAVAD’ que te facilitamos en la página de inicio del blog.

    Un saludo y gracias por tu participación.

  2. Félix
    Félix Dice:

    Muy claro has hablado dr. Legarda, como siempre.

    1) ¿Por qué no haceis tratamientos combinados con terapias grupales? creo que es muy beneficioso, sobretodo para el refuerzo.
    2) ¿Estais pensando en incluir terapias alternativas? Como por ejemplo la Homeopatia para los efectos secundarios de los farmacos (cansancio, somnolencia…)

    Muchas gracias, yo soy uno de los pacientes de tavad y la verdad la recuperación ha sido increible, también es cierto que he tirado de terapia de emociones porque a mi entender es lo unico que le falta a Tavad, es demasiado Frio, puedes llegar a sentirte un número en la estadistica de la Agencia Evaluadora, y hay que tener en cuenta que no solo son Conductas, o Acción tras pensamiento, detrás existen emociones que hay que volver a soportar y enfrentarse a ellas, y SENTIRLAS, no RACIONALIZARLAS, como en ocasiones trata de hacer entender los cognitivos-conductuales. Recuerda dr. Legarda, esta entrevista, has hablado de algo muy potente como es el AMOR, algo que los cocainomanos perdemos en el consumo, y creo que es muy dicifil tratarlo desde la soledad de una consulta con un psicologo, necesitas calor humano, necesitas aflorarlas… y esto se hecha de menos en el tratamiento completo, que no hay que dejar de decir que es de un año.
    Un abrazo a todos

  3. Administrador
    Administrador Dice:

    Gracias por tu mensaje, ddaa (como ves, está publicado). Decirte, que aunque tratamos de rebatir todos los argumentos que pudiesen poner en duda nuestros métodos, nos sería imposible estar presentes en todos los foros de opinión.

    Es por esto que hemos puesto nuestros tratamientos a disposición de un agente evaluador externo, la Agencia de Evaluación de las Tecnologías Sanitarias (AETS), avalada por el Ministerio de Sanidad. De este modo, los porcentajes de éxito que hacemos públicos están garantizados. Te añadiré que somos la única empresa dedicada a las adicciones que es evaluada por un organismo externo y, además, oficial.

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